Las murallas de la ciudad fueron durante siglos una de las defensas de la misma.

La ciudad pese a ser fundada por los griegos, no fue plaza defensiva hasta que Amílcar Barca pasó por allí y estableció en ella un fuerte de defensa de retaguardia y aprovechando la altitud del monte de san Miguel que otorgaban una visión casi completa del Valle de río Segura.

Las actuales murallas fueron construidas en época visigoda, reconstruidas en época almohade. Fueron reformadas varias zonas en el siglo XIV, tras la Guerra con Castilla, al haber sido donadas por el asedio que el rey de Castilla mantuvo a la ciudad durante 12 años. 

Restos de la muralla oriolana entre los que destacan los del Museo de la Muralla, la Puerta de la Olma y las diversas torres repartidas por la ciudad. Declaradas como Bien de Interés Cultural.

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